EL LIBRO DE LAS FAMILIAS
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(N.E. Los remedios y consejos se publican  a modo de curiosidad y por integridad de la obra. Es más,  se desaconseja la utilización de recetas que se apliquen sobre le cuerpo o con sustancias que puedan afectar a la salud. No haciéndonos responsables de cualquier daño que pueda causarse por dicho uso)
PARTE SÉPTIMA.
MISCELANEA.
  A esta seccion, que comprende várias noticias útiles y curiosas que no guardan analogía entre sí, damos el título de miscelánea, y en ella exponemos diferentes secretos y recetas, cuyo conocimiento interesa á una familia en algunas ocasiones para diferentes usos domésticos.
  Procedimientos para quitar toda clase de manchas. Las manchas de cera en paño, terciopelo y otros tejidos se quitan con aguardiente, y mejor con espíritu de vino. Si el terciopelo es encamado ó rojo , se usa miga de pan caliente, poniéndola encima y debajo. Las de tinta en la ropa con zumo de limon, sal marina y sal de acedera. Las mismas en las láminas y estampas, echando por uno y otro lado del papel polvos de huesos de cordero y metiéndolas en una prensa. Las de hierro como las de tinta. Las de frutas con el zumo de azufre. Las de brea con trementina y espíritu de vino. Las de sebo sobre terciopelo con corteza de encina. ó cáscara de adormidera quemadas  y echadas en polvo, y lavándolo luégo con agua. Las de manteca, brea y sebo frotándolas con papel de estraza y poniendo por bajo una cuchara de plata con fuego. Las de grasa, echándole una yema de huevo, y luégo con un trapo de lienzo blanco mojado en agua hirviendo se lava dos veces. Si el color se pone pálido, se frotan con agua de goma arábiga y se pone encima el papel.

  Las de aceite sobre el paño se quitan mezclando en media libra de miel un poco de sal amoniaco y una yema de huevo. Las mismas sobre lienzo ó tejido, con agua, con sosa y hiel, con jabon blando ó una yema. Las mismas sobre láminas, con cenizas de huesos de cordero, y sobre el papel lo mismo que en las láminas. Las de hierro se quitan con lo que las de aceite sobre las láminas. Las de hierro sobre lienzo, poniéndolo sobre agua hirviendo con sal y jugo de acedera, se frota, y últimamente se lava con agua. Las de orina, cociendo una porcion de ésta, mojando la mancha con ella y lavándola después con agua. Las de vino, mojándolas primero con agua, frotándolas luégo con sal y lavándolas despues con agua. Tambien se quitan mezclando heces de vino blanco un poco caliente con lejía fria, y lavando las manchas con esta composicion. Las de grasas en los tejidos de hilo, algodon y lana se frotan con jabon desleido con agua muy caliente, se dejan secar y se lavan con agua caliente y luégo fria. Las manchas de grasa en telas de seda se quitan frotándolas con éter.

  El jabon puede ser comun ó compuesto, en cuyo caso será del modo siguiente: á cada libra de jabon media de hiel de buey ó carnero; se deslie al fuego y se mezcla bien, y cuando hierve se saca dejándolo enfriar. Las mismas en ropas de seda, se frotan con la esencia de trementina con un lienzo blanco hasta que estén secas; luégo se restregan ligeramente con yema de huevo fresco ó hiel de buey, lavándolas en seguida con agua fresca.
 
  Tambien se quitan las mismas extendiendo sobre la mancha zumo de la hierba jabonera, se deja dos ó tres horas al sol, se lava con agua tibia y luégo con fresca, repitiendo la operacion si no hubiese salido la mancha.

  Las manchas resinosas ó de barnices se quitan usando el alcohol, sólo ó preparado con agua de la reina de Hungría, lavándolas despues con agua clara. Las de álcalis y orines desaparecen al vinagre, zumo de limon, sal de acederas; aunque si son ropas de seda deberá hacerse la prueba ántes con un pedazo de la misma tela. Las de pez, alquitran y pinturas al óleo se quitan frotándolas con aceite volátil de trementina. Las manchas sobre cualquier clase de paño y color se quitan tomando una yema de huevo fresco, una media libra de miel y el grueso de una nuez de sal amoniaco; se mezcla todo bien, se aplica la cantidad necesaria sobre la mancha, se deja algunos minutos en ella, y se lava despues con agua fresca.
    Modo de impedir que las moscas ensucien los muebles, espejos, etc.Frótense en diferentes partes los muebles, cuadros , pinturas, etc., con aceite de laurel, cuyo olor ahuyenta estos insectos. Se destruyen tambien poniendo sobre una mesa un plato con mercurio mezclado con leche ó agua y azúcar. Si se cubre un plato con un baño de miel, todas las que acudan quedarán á él pegadas.

  En las cocinas podrán suspenderse del techo unos ramos de parsitaria ó de alfalfa, salpicada con agua azucarada; cuando ha anochecido se aplica debajo una tabla con un poco de pólvora y pez griega en polvo, se prende fuego y caen casi todas las que haya en el manojo.

  Para que las moscas no se peguen á las pinturas se pone en una cazuela de agua un manojo de puerros por espacio de seis ú ocho días, y con esta agua se humedece la pintura.

  La leche mezclada con pimienta es un veneno para las moscas, sin serlo para el hombre.

  Las hojas del tabaco puestas en infusion en agua por veinte y cuatro horas, y despues que hierva una con él, atrae las moscas y perecen infaliblemente.
  Para purificar el aceite.Tómese aceite comun. y póngase en un frasco que no esté del todo lleno bien tapado. Despues se pone en el paraje que más dure el sol, y se deja en el mismo sitio dia y noche; al siguiente se le quitan las heces, y quedará purificado.
  Modo de clarificar el agua. Echese en el fondo de la vasija en que esté el agua una cantidad proporcionada de flor de azufre, y quedará purificada.
  Tinta clarificada para escribir.Tómense seis onzas de agalla fina, tres de caparrosa, una de azúcar cande, una de goma arábiga y media de vitriolo de Chipre; póngase todo molido, ménos la goma, en una olla nueva vidriada con cuatro ó cinco cuartillos de agua, la cual será mejor si es llovida. A los seis dias se le añade la goma, y á los diez ó doce se puede usar. Todos los dias se remueve con una espátula, y para que no se enmohezca se le echan unos clavillos de especia. A medida que se saca tinta de la vasija, puede echársele agua hasta conocer que los ingredientes están desustanciados.
  Tinta encarnada.Cuézase una onza de palo de Fernambuco con doce onzas de agua y media de alumbre; reducido el líquido á ocho onzas, se cuela y se le añade media onza de goma arábiga en polvo; échese, para que no se enmohezca, un poco de sal.
  Tinta verde.Zumo de ruda, cardenillo y azafrán, todo molido, se mezcla con agua de goma.
  Tinta dorada.Tómese oropimente una onza,  y otra de piedra cristal finamente molido; se ponen estos polvos en cinco ó seis claras de huevos bien batidas, hasta que queden como agua.
  Preparacion de la tinta en polvo.La tinta líquida no es cómoda para llevarse de un paraje á otro, ademas que se seca en los vasos en que está expuesta; estos y otros inconvenientes, tan graves para los usos domésticos, han hecho buscar medios de preparar una tinta seca. Esta se obtiene mezclando las sustancias siguientes, des pues de pulverizadas exactamente, de manera que tomando una corta porcion de la mezcla y añadiendo un poco de agua, pueda obtenerse al momento una tinta muy buena:
          Goma arábiga. ........ 8 onzas.
          Agallas. ................... 5 1/2
          Sulfato de hierro. ..... 4
          Palo campeche ........ 2 1/2
          Sulfato de cobre....  1/2
  Modo de impedir que se enrancie el aceite. Se deja como dos dedos de vacío en cualquier vasija donde esté el aceite, se llena con aguardiente bueno y se tapa perfectamente
  Modo de preservar de la polilla las telas, ropas y pieles y lana.Para las telas basta poner en la co-moda ó armario donde se guarden algunos pedazos. de alcanfor ó alguna hierba muy aromática, o ambas cosas.
  Para las ropas de paño lo mejor es sacudir bien las ropas á menudo, y ponerlas al aire durante el dia, porque la polilla acude á la noche. Esto deberá hacerse, á lo menos, desde los primeros dias de Junio, en que estos insectos han concluido casi de poner.
  Modo de librar á las caballerías de las moscas. Éste consiste solamente en frotarlas por las mañanas con hojas de nogal.
  También es muy bueno hacer un cocimiento de áloes hepáticos, coloquíntida, hiel de buey, ruda é incienso en aceite y vinagre. Con esta decocción se unta en las partes que más incomodan las moscas á las caballerías.
  Modo de cortar una vasija de cristal en cualquiera dirección. Para esto se marca la direccion que se quiere dar al corte, bien sea oblicuo, bien horizontal , y en seguida se llena de aceite hasta la línea precisamente que se ha marcado; si el corte ha de ser oblicuo, se inclinará la vasija hasta que el líquido ocupe la posición de la línea. Dispuesto de este modo, se introducirá un hierro hecho ascua, y la vasija saltará sin dificultad por el punto que se desea.
  Para que los vasos de vidrio o de cristal no salten con el fuego. Se meten los vasos en un perol ó caldero con el agua suficientemente fria, se ponen al fuego y se dejan, cocer por tres ó cuatro horas, no sacándolos del agua basta que ésta esté fria; si el hervor es en aceite, es mucho mejor.
  Para sacar el agua del vino. Se hace una torcida de lienzo ó algodon larga, un cabo de la cual se pone en el tonel ó vasija, y el otro colgando afuera para que filtre el agua.
  Para convertir el vino tinto en blanco.Échese en el tonel un cuarteron de carbon en polvo de buena calidad por cada cuartillo, se remueve muy bien y se tapa con gran cuidado, haciendo lo mismo ocho días consecutivos. Luégo que ha cambiado el color del vino, se extrae por la espita y se filtra por un grande embudo cubierto, guarnecido de papel de estraza, poniendo un lienzo de lino á la parte inferior para que cuele el líquido. Se puede hacer la prueba con una botella siguiendo el mismo método, pero echando el carbon proporcionadamente. El vino queda con el mismo sabor y aroma que antes, y solo gana en calidad.
  Método de dulcificar el vinagre. Para que el vinagre fuerte se haga dulce se toma una manzana que esté sana y se pela; se echa en la vasija del vinagre por la noche, y al siguiente dia ya está dulcificado.
  Remedio contra el gorgojo.Luégo que se recogen las plantas hembras del cáñamo se barren las paneras y se colocan en ellas cuatro ó cinco puñados de plantas de cáñamo antes de quitarles los cañamones, y cerca de fanega y  media de cubiertas de las semillas del cáñamo, que se colocan en diversos sitios de las paneras; el mal olor que despiden estas plantas basta para impedir que el gorgojo vuelva á la panera.
  Colchones de musgo. Los colchones de musgo no son muy conocidos, y sin embargo pueden ser de mucha utilidad para las clases pobres, pues tienen la gran ventaja de no poder servir de asilo á las pulgas y chinches, y pueden durar muchos años. Hé aquí el modo de prepararlos.
  En el mes de Setiembre se recoge en tiempo seco el musgo de los árboles, y con preferencia el más largo y más suave, que se separa de sus raíces leñosas; se hace secar á la sombra hasta que se le pueda quitar la tierra que está pegada á él. Se coloca despues en zarzos y se bate para limpiarlo, quitando las partes duras que se encuentran en él. Se rellenan en seguida los colchones del modo que se usa con los de lana. Cuando se hayan endurecido se colocan en zarzos sin descoserlos, y se vuelven á sacudir con un palo, recobrando así el musgo su primitiva elasticidad.
  El musgo no está sujeto á la corrupción y es muy elástico; razones por las cuales se emplean tambien para calafatear y cerrar las junturas de las tablas en los barcos y objetos de madera destinados á contener agua.
  Para aumentar el trígo. En cada cuatro fanegas de trigo se pone una libra de sal, se revuelve á menudo, y á los veinte dias, si se vuelve á medir, se verá el aumento.
  Para barnizar los pisos de las habitaciones.Sean los suelos de las habitaciones de madera ó ladrillo, se barren perfectamente y se les pasa una rodilla ó trapo grueso. En seguida se pintan con una brocha mojada en aceite de petróleo, barniz comun y trementina, mezclando bermellon, ocre, cardenillo, etc., ó el color que se quiera. Luego que esté bien seco, se frota el piso con un cepillo.
  Para dar el color rojo se toma como una libra y media de cola de Flándes y se hace disolver al fuego en tres azumbres de agua; pásese por un lienzo y deslíanse en esta disolucion seis libras de rojo de Prusia ó de almazarron fino; se pone al fuego, y cuando está muy caliente se aplica á los ladrillos con un trapito; se deja secar y se da otra mano. Despues se prepara el encáustico, echando doce onzas de cera en una cazuela con una azumbre de agua; se hace hervir todo, y se añaden poco á poco cuatro onzas de potasa disuelta, revolviéndolo con una cuchara de madera. Cuando está frio se extiende sobre los ladrillos con un pincel grueso, cuidando no frotar más que dos veces sobre un mismo paraje; ántes que se seque enteramente se frota con un cepillo de suela.
  Lustre para botas sin quemar el cuero.Primeramente se pasa una cantidad de yeso por un tamiz de seda, mezclándole con polvos de imprenta, despues se macera en agua hirviendo una porcion de cebada brotada como la usan los fabricantes de cerbeza; y en el agua que deja, la cual ha de echarse en una vasija, se disuelven el yeso y los polvos, dejándolos evaporarse hasta que tomen la consistencia de una pasta, y entonces se mezcla con aceite comun. Si se quiere, se echan algunas gotas de aceite de limon ó de espliego, para hacerlo más aromático. Luego se da este unto á las botas ó zapatos, cepillándolos sin dejarlos secar,ó á lo menos cuando estén muy poco secos. Inmediatamente que se les frota brilla el lustre sin corroer jamas el cuero. Los ingredientes tendrán esta proporción : yeso veinte partes, polvos de imprenta cinco, cebada diez, y aceite dos.
  Modo de tener vino ó agua fria en verano, sin nieve. En un cubo mediano lleno de agua se meten los frascos de vino ó agua. Se echa en el cubo un pedazo de azufre entero, el cual conserva el vino ó agua por dos horas como si hubiera estado en la nieve. El azufre puede aprovecharse despues para otros usos.
  Para librar una habitacion de los mosquitos. Despues de cerradas las puertas y ventanas de la habitacion, se pone una hora antes de acostarse un farolito de vidrio encendido, cuyo interior se untará con miel desleída en vino ó agua rosada; esta miel y la luz atraerán todos los mosquitos que haya, y se quedarán pegados sin poderse desprender. Deben cerrarse las ventanas, pues los mosquitos de afuera, atraidos del olor de la miel y por la luz, entrarian en la habitacion.
  Exterminio de pulgas y chinches. Puede usarse cualquiera de los procedimientos siguientes: se riega la habitacion en que abunden las pulgas y chinches con una decoccion de tribulo terrestre ó de persicaria.
  Perfumar la habitación con serpol ó poleo. Frotar el maderaje de cama con una decoccion fuerte de hojas de aliso ó con una lejía fuerte y muy caliente, escurriendo una esponja empapada en ella sobre las molduras, junturas, agujeros, etc.
  Las hojas de la hierba llamada consólida son un activo veneno para las chinches.
  Uno de los mejores medios para exterminar las chinches consiste en quemar por iguales partes flor de azufre y tabaco, y fumigar despues de bien cerrada la habitación, en la cual no debe haber nadie miéntras se fumiga.
  Con un vasito de espíritu de vino,  media onza de esencia de trementina y media de alcanfor en polvo se untan los sitios donde hay chinches, y desaparecen para siempre.
  Pónganse á hervir por media hora hojas de nogal en cantidad suficiente de agua, se echan despues en otra vasija, exprimiendo bien las hojas para que suelten el jugo; y con esta decoccion se untan las camas y lugares infestados de chinches.
  Donde se quiera que no haya chinches se lava con una decocción de coloquíntida y ruda.
  Para destruir ratas y ratones. Tómense cuatro onzas de miga de pan, dos onzas de manteca de vacas y una de nitrato de mercurio cristalizado; mézclese todo bien y háganse bolillas, que se echaran en los parajes donde están ó acudan los ratones y ratas. El olor de la manteca los atrae, y perecen á centenares.
  Se embadurnan con vino sus guaridas, y no vuelven á parecer por ellas.
  Para coger muchos en ratoneras se hace una mezcla de harina de mijo y un poco de manteca, sobre la que se echará una ó dos gotas de esencia de anís; se forman bolas y se ceban con ellas las ratoneras.
  Para que el pan duro se ponga tierno. Se toma el pan duro de tres, cinco ó más días, y se mete en una vasija con agua, se saca despues y se deja secar un poco; despues se pone en el horno, y se pondrá tan tierno, que parecerá del día.
  Lacre de todos colores para sellar cartas. Tómese una libra de goma laca, de menjuí y calafonia, de cada cosa media onza y de bermellon una onza; derrítase todo, y estando líquido, se echa sobre una mesa untada con aceite de almendras dulces, y antes que se enfrie se forman los palitos ó barras. Los colores se hacen al gusto de cada uno.
  Para quitar al aceite su olor rancio.Échese una libra de aceite rancio sobre tres ó cuatro onzas de carbon machacado; se le deja así empaparse por dos ó tres días; pasado este tiempo, se le pasa por un pedazo de paño, se obtiene así el aceite claro y libre de su olor rancio; si el aceite estuviese colorado, se pone muy claro. Para mayor cantidad de aceite se echa en proporción el carbon.
  Tambien se le puede quitar al aceite su olor rancio, cuando áun no está demasiado pronunciado, poniéndolo mezclado con agua en una botella y agitándolo fuertemente; se repite dos ó tres veces esta operación; se separa del agua y pierde así su gusto rancio.
  Modo de corregir el gusto de la harina mohosa. Empápense dos libras de trigo en media azumbre de aguardiente; retírese ya empapado, y séquese para reducirlo á harina, y ésta introdúzcase con la alterada ó enmohecida; dos libras bastan para quitar el mal gusto que causan.
  Modo de limpiar los guantes sin mojarlos.Se toma miga de pan y polvos de huesos muy quemados, y se restregan con ellos los guantes; se frotan despues con una franela impregnada de polvo de alumbre y tierra de quitar manchas, y quedarán perfectamente limpios.
  Para grabar sobre el cristal. Este procedimiento es muy sencillo; se bañan los cristales ó vasos  con cera fundida y se dibuja lo que se quiera con un buril muy agudo, penetrando toda la cera hasta que llegue al cristal; luego se moja el dibujo con ácido fludórico ó con ácido spático y se pone al sol, y queda hecho el grabado.
  Masa para hacer fósforos. Tómese una onza de nitro en polvo, media de minio, media de goma arábiga en polvo y una dracma de fósforo. Disuélvase la goma en agua caliente hasta que se haga una masa ni muy espesa ni muy clara; estando esta masa preparada, se une el fósforo y se disuelve en ella, y lo mismo se hace con el nitro; del minio se echa lo suficiente para que dé color.
  Para el bañado de los cartones se disuelve cada libra de nitro en una de agua, echando, bien azafran ó bien ocre, para dar el color que se quiera, y con esto se baña el cartón.
  Las cerillas para los fósforos se harán con hilos delgados bañados en dos partes de cera y una de sebo; se cortan al tamaño que se quiera, y se mo¡a la punta en la masa, poniéndolas á secar metidas por la otra punta entre arena seca menuda.
  Los cartones se cortan en pequeñas tiritas, y en las puntas se las pone un poco de masa.
  Para destruir las hormigas.Una fuerte decoccion de hojas de nogal echada en un hormiguero hace morir á las hormigas.
  Enterrándose en el hormiguero tripas de pescado, y untando los troncos de los árboles con el agua donde se ha limpiado ó lavado, las hormigas huyen de este olor, y perecen cuando lo respiran cerca.
  Se pone un hueso de carne cruda á medio descarnar en el hormiguero, y al instante se cubre de hormigas; se toma el hueso y se mete en agua caliente; en medía hora se pueden apurar todas las hormigas por medio de esta operación.
  Tambien se destruyen desliendo hollin de chimenea en un vaso de aceite de cañamones, y con ayuda de una brocha se aplica á los troncos de los arboles, arbustos, colmenas, etc.
  Modo de conservar las sanguijuelas. Háganse cajas de dos ó tres pies de altura, cuadradas. En el centro de su fondo habrá un agujero de dos pulgadas de diámetro con una plancha de metal, en la que se habrán practicado agujerillos del tamaño de una cabeza de alfiler para que escurra el agua. La parte superior del cajon debe estar cubierta con un lienzo, cuyo tejido sea tal, que permita la renovacion del aire é impida que salgan fuera las sanguijuelas pequeñas. Estos cajones se llenan hasta la mitad con tierra tomada en el fondo de los arroyos, fosos ó acequias, procurando que sea crasa y sin hierbas ni otros cuerpos. Se coloca en la caja sin apretarla y en la misma disposicion que se recoge, es decir, en pellas más ó ménos grandes, de manera que dejen entre si espacios ó intersticios por donde las sanguijuelas puedan andar libremente y engendrar. Cada seis dias se riega la tierra con dos ó tres vasos de agua únicamente para humedecerla. La experiencia ha demostrado que la tierra húmeda es el elemento natural para las sanguijuelas, que en ella toman nuevas fuerzas, se purgan despues de haberla chupado y se multiplican considerablemente. Las cajas deben estar en sitios frescos en el verano y cálidos en el invierno.
  Cimentos de cal para tapar las vasijas y encolar las que estén rajadas ó rotas. Por lo general, para cerrar herméticamente los vasos, á más de los tapones de corcho, se cubre éste y todas las junturas con un betun ó cimento, de los cuales vamos á proponer algunos, tanto para este objeto como para componer las vasijas que se hayan roto ó estén rajadas.
  Cimentos con base de cal. Polvos de cal y harina de centeno incorporados con clara de huevo y agua salada. Cal sola y clara de huevo. Queso blando amasado con los polvos de cal. Partes iguales de leche y vinagre, se separan los cuajarones del suero, se amasa con los polvos de cal.
  Sangre de buey y polvos de cal. Estos cinco cimentos son los más sencillos; su preparacion solo consiste en mezclar los ingredientes y formar con ellos una masilla, que se emplea despues de .hecha, porque luégo se endurece tenazmente, cierra muy bien y resiste al calor del agua caliente. Se emplea la cal viva apagada al aire, con lo que queda reducida á polvo, y así se guarda en polvo la de vidrio; si no se tiene prevenida, y se necesita pronto, humedézcase un terrón de cal viva con agua cuanto baste para que se reduzca á polvo sin humedecerse.
  Cimentos de limaduras de hierro. Limaduras tres libras, sal comun una libra, aceite craso tres onzas, tres cabezas de ajo machacadas; incorpórese todo exactamente y añádanse partes iguales de vinagre y orines, de modo que quede un tanto liquido, y déjese reposar veinte y cuatro horas. Este cimento es muy bueno para acomodar y tapar rendijas en las piezas de hierro, como hornillos, cañones de estufa y cosas semejantes, que tienen que sufrir el fuego ó mucho calor.
  Betun de resina para enlacrar botellas. Pez de Borgoña media libra, cera amarilla media onza y liquídense al fuego con tres onzas de aceite de linaza, y al estarlo incorpórense en tres onzas de ocre rojo y amarillo. Tambien se compone un betun de la misma naturaleza con cuatro de pez resina , dos de polvos de ladrillo y media de cera ó sebo. Para enlacrar las botellas con uno ú otro de estos betunes se procura que estén enjutos los tapones, se cortan al igual de la boca de la botella y y se mete en este betun líquido, pero que no esté muy caliente, por el peligro de romper el vidrio.
  Espíritu de jabon. Aguardiente simple tres onzas y media, sal de sosa una dracma, jabon de piedra bueno una onza y dos dracmas, aceite de bergamota dos dracmas. Puesto el aguardiente en. un vaso ó jarro vidriado, se echa el jabon raspado muy menudo y la sal, dejándolo todo por espacio de cuarenta y ocho horas, pasadas las cuales, se colará por un lienzo muy fino hasta que quede muy claro. Después se añade el aceite de bergamota ó de romero, espliego, etc. Este jabon se usa. echando diez ó doce gotas en una taza ó jabonera, se moja una brochita y se revuelve por el espíritu, que se convertirá en abundante espuma.
  Pomada para los labios. Dos onzas y media de cera amarilla, cuatro de esencia de almendras, una manzana, un poco de mosto de uvas; se pone todo al fuego, evaporándolo y filtrándolo despues. Para darle un hermoso color se añaden dos granos de raíz de ancusa.
  La pomada para quitar los granitos de la cara se hace con greda blanca mezclada con crema.
    Agua para limpiar y hermosear el cúti.Póngase á hervir en vino blanco hojas de rosas ó flores de romero y frótese el cútis. Esta composicion  es buena tambien para enjuagarse la boca.
  El agua fresca de pozo, lavándose con ella la cara por la noche, es muy recomendable, como asimismo el agua de pimpinela.
  Receta para hacer crecer y nacer de nuevo el pelo. Tómese una onza de tuétano de buey, otra de grasa fresca de puerco: háganse hervir ambas cosas en un puchero de tierra nuevo; cuélese esto, y en. seguida échese por encima una onza de aceite de avellanas; esta pomada hace crecer y nacer de nuevo el cabello.
Para teñir de negro fino el cabello. Hágase hervir durante una hora, en media azumbre de agua, una onza de mena de plomo, y otra de biruta de madera de ébano; añádanse dos dracmas de alcanfor, lávense los cabellos con esta tintura, y tomarán un negro hermoso.
  Agua de belladona.Los italianos le han dado este nombre, porque las señoras de Italia se frotan el rostro con el jugo ó el agua destilada de esta planta, para refrescar y suavizar la piel; si se añaden á esta agua algunas gotas de la esencia que se quiera, será muy conveniente para conservar perfectamente la frescura de la tez.
  Agua de los ángeles. Poniendo en infusion las flores del mirto y destilándolas, se obtiene un agua astringente, llamada agua de los ángeles, muy apreciada por su excelente olor. La experiencia ha demostrado que es muy á propósito para mantener la piel fresca y afirmar y perfumar el cutis. El mirto de hojas pinadas produce mucho menos olor que el mirto simple de los jardines; sin embargo, algunas veces hay que emplear la flor del mirto llamado romano, y la del mirto de flores dobles.
  Agua de Colonia. Para preparar esta agua se toman cinco cuartillos de espíritu de vino á treinta grados, cuatro onzas de esencia de bergamota, una onza de esencia de toronja, una onza de flores de limon, dos dracmas de flores de espliego, dos de esencia de menta, otro tanto de romero, una de esencia de clavo, una de esencia de tomillo y una onza de aceite esencial de naranja. Se ponen todas estas sustancias en una redoma grande, y se agita muchas veces. Cuando se emplea buen espíritu de vino y esencias finas, resulta una excelente agua de Colonia.
  Muchos perfumistas se limitan á mezclar las esencias con el espíritu de vino, pero cuando se quiere dar á esta agua un grado superior de perfeccion, es preciso destilarla en baño de maría. El agua de Colonia se usa generalmente para el tocador, y tambien para enjuagarse la boca y neutralizar su. mal olor.
  Agua ó espíritu de lavanda (espliego).Se toma azumbre y media de buen aguardiente, que se pone en una olla de barro, y se añaden cuatro puñados de flores de espliego, dejándolas en infusion durante un mes. Esta agua es un remedio contra las contusiones, aplicándola en compresas á la parte doliente.
  Agua de las sultanas.Para hacer esta agua se toma una azumbre de espíritu do vino rectificado, y se le echan dos onzas do tintura de vainilla, una onza de espíritu de bálsamo del Perú,  una de espíritu de estoraque líquido, una de bálsamo de  Tolú, un cuartillo de agua de Chipre, medio de agua de junquillo, é igual cantidad de agua de jacinto, y otro tanto de agua de reseda: se añadirá medio cuartillo de agua de rosa, otro medio deagua de flor de naranja, media onza de esencia de admizcle y otra media de esencia de ámbar. Se mezclará todo junto, y resultará un agua perfectamente aromática, la cual se emplea para blanquear el rostro, echando algunas gotas. en un vaso de agua.
Pomada para hacer crecer el pelo. Manteca degallina , aceite de flor de cáñamo y miel; todo se cuece, y de ello se hace una pasta.
  Para teñir el pelo negro.Se echa espíritu de nitro sobre limaduras de plata y se pone en el baño de arena en una retorta, añadiendo agua griega y filtrándolo.
  Pomada para dar lustre al cutis. Jugo de limon se mezcla con clara de huevo y se pone al fuego ; se menea incesantemente hasta que se hace manteca, y luégo se le añaden olores.
  Otra. Dos onzas de espíritu de vino, una de sandáraca y media de benjuí; se mezcla, se lava la cara con agua y despues se unta con esta mezcla.
  Pasta económica para blanquear las manos.Cuézanse bien patatas de las más blancas y harinosas con agua de salvado, se mondan y desmenuzan hasta formar una pasta con leche. La miga de pan es también muy buena. Para quitar la tinta ú orin de las manos se restregan con zumo de limon ó sal de acederas.
  Aceite cosmético. Cuatro onzas de aceite de almendras dulces, dos de aceite de tártaro debilitado, dos gotas de aceite de palo de rosa y una onza da aceite de jazmin ó de rosa; se mezcla todo, meneándolo unas cuantas veces. Es un cosmético excelente para suavizar el cutis.
  Leche de rosas. Cuatro onzas de potasa, cuatro de agua de rosas, dos de aguardiente y dos de zumo de limon; mézclese todo con una azumbre de agua. Se echan dos cucharadas de esta composicion en el agua para lavarse, y conserva fresco y suave el cutis.
  Para perfumar la ropa. Se recogen flores odoríferas, y despues de secarlas á la sombra, se las echa polvo de nuez moscada y clavillos. Se hace una bolsita de tafetán, se llena con ella y se mete entre la ropa.
  Pastillas aromáticas. Estas pastillas, de un olor muy agradable para perfumar las habitaciones y preservar de polilla toda especie de vestidos, están preparadas por un proceder particular y dotadas de virtudes soberanas contra toda clase de enfermedades, y sobre todo para los nervios; el olor aromático de estas pastillas calma la fiebre y es el más excelente para perfumar la habitacion de un enfermo, y muchas veces para darle alivio; se perfuman con estas pastillas los vestidos para preservarlos de la polilla. Su composicion es la siguiente: media libra de cisco, el ménos pesado y reducido á polvo, una onza de resina o goma en polvo, una dracma de canela en polvo, una dracma de clavillo idem, una dracma de resina (storax) en polvo, dos dracmas de mirra, una onza de íris de Florencia en polvo, media onza de coriandro, media onza de nitrato de potasa, dos dracmas de sal de nitro y una onza de goma arábiga en polvo.
  Disuélvase la goma en medio vaso de agua, y hágase de todo una pasta; divídasela en seguida en porcioncitas á modo de pequeñas pirámides, dejándolas secar bien ántes de usarse.
  Para servirse de estas pastillas no hay más que colocarlas donde se quiera encenderlas, por la punta más delgada, y dejarla hasta que por sí misma se consuma.
  Agua balsámica para quitar  las arrugas de la cara. Tómese un buen puñado de cebada y póngase al fuego con suficiente cantidad de agua; luégo que dé un hervor se aparta y se le echa agua nueva: cuando ésta tambien haya hervido se pasa por un lienzo fino y se le añaden algunas gotas de bálsamo de la Meca; se agita la botella bien á menudo por diez ó doce horas, hasta, que el bálsamo se haha enteramente incorporado con el agua, lo que se conocerá cuando está un poco turbia y blanquizca. Esta. agua es maravillosa para blanquear el rostro y para conservarlo en su juventud y frescura. Con una sola vez al dia que se use dándose con ella, quita las arrugas y da á la tez un lustro admirable. Su debe tener cuidado, ántes de servirse de esta agua, lavarse bien la cara con agua muy clara.
  Agua de olor.Tómese una onza de benjuí, dos de estoraque y un poco de raíz de lirio de Floren-cia en polvo; se pone en infusion todo en cuatro onzas de aguardiente por ocho horas sobre rescoldo; despues se pasa el licor por un lienzo y se vuelve a echar sobre las heces cuatro onzas de aguardiente para sacar otra agua, que se mezcla con la primera; las heces pueden servir para hacer pastillas.
  Agua de violeta. Tómese una libra de espíritu de vino rectificado y dos onzas de lirio de Florencia; se deja en infusion por doce ó quince dias, y despues se filtra y guarda la tintura.
  Agua de rosa. En una cazuela vidriada se pone agua y la cantidad de hojas de rosas frescas que se juzgue conveniente; échense encima dos ó tres gotas de espíritu de vitriolo, las que bastarán para comunicar el olor y color de la rosa.
  Espiritu de lavanda sin destilar. Échese una gota ó dos de aceite de espliego en medio cuartillo de agua pura, y agítese en una botella de vidrio.
  Polvos para limpiar la dentadura. Tómese media onza de crémor, azúcar fino y hueso de jivia, dos dracmas de lirios de Florencia y sangre de drago; se reduce á polvos y se mezcla, frotándose la dentadura con un cepillo muy fino.
  Otros.Media onza de azúcar, cascaras de huevo calcinadas, y coral blanco ó rojo; se muelen reduciéndolo á polvos, frotándose con estos polvos como con los anteriores.
  Agua para fortificar la dentadura.Póngase en cuatro cuartillos de agua sal amoniaco, flor de romero, tomillo, mejorana y espliego, se maja mucho y pone en infusión por espacio de cuarenta y ocho horas, pasándolo despues por un paño fino.
  Otra. En un cuartillo de agua pónganse á cocer unas cuantas hojas de salvia, zumo de limon ó vinagre fuerte, y luégo que haya dado unos hervores se aparta, tapándolo bien, y cuando esté frio se pasa por un tamiz, usándolo como los anteriores.
  Remedios para los dolores de muelas. Tómese en buchadas aguardiente fuerte templado, inclinándolo al lado del diente ó muela que padece, y si no se mitigase el dolor, puede usarse también vinagre templado.
  Otro. Se pone á cocer un puñado de hojas de malvas y cuatro cabezas de adormideras blancas, y luégo que hayan dado dos ó tres hervores se aparta, pudiendo usarse como la anterior.
  Otro. En un cuartillo de vino blanco se ponen á cocer un poco de ruda, perejil y ortigas, y luego que haya cocido un poco se usa templado.
  Otro. Se toman seis dracmas raíces de tormentila y una de pelitre, poniéndolo á cocer en un cuartillo de vino blanco; apartándolo y dejándolo enfriar, se usa como las anteriores.
  Otro.-Pónganse en la cavidad de la muela ó diente cariado unas hilas mojadas en aceite comun templado.
ARTE DE LAVAR Y PLANCHAR LA ROPA.

  El modo comun de lavar la ropa es con jabon, y no todas las manchas de ella desaparecen con él; por esto daremos algunas reglas seguras. La ropa debe dividirse en tres montones : en uno la ropa fina y menos sucia, en otro la blanca más sucia y de color, y en el tercero la de mesa y la que ha servido para los niños pequeños, para la cocina ó enfermos. Suele bastar para la ropa del primer montón lavarla en jabon y agua caliente; los otros dos montones deben echarse en colada. Jamas debe usarse de la pala .para golpearla, porque esto la destruye, y no debe tampoco retorcerse la fina, porque se abre y rasga.
  La colada se hace en una cuba de madera ó caldero de cobre; en el fondo debe tener un agujero lateral, el cual se tapa con paja ó trapo. En esta. cuba se pone lo más extendida que se pueda la ropa, empezando por la más fina y concluyendo con la más ordinaria; despues se cubre la boca de la cuba, ó caldera con un paño ó lienzo grueso sin agujeros, y encima se pone ceniza reciente y limpia de carbon, luego se echa, agua caliente para que filtre; debajo de la cuba se pone un barreño pequeño para que recoja el agua que sale por el agujero de la cuba que hemos dicho. La colada debe durar veinte y cuatro horas, despues se saca la ropa y se lava en agua fría.

  Para lavar las telas negras se disuelve hiel de vaca en una cantidad corta de agua hirviendo, se moja bien la tela con una esponja fina en esta agua y despues se pone al aire libre; pero ántes se la. aclara con agua limpia.

  Para lavar las de color de carmesí, castaño y amarillo deben echarse en el agua unas gotas de ácido sulfúrico, despues se ponen extendidas en un lienzo sobre una mesa, y se arrollan con él, retorciendo ambos; tambien para los colores rosa y carmin se usa el zumo de limon ó vinagre destilado.

  Las telas bancas de seda se lavan disolviendo el jabon en agua hirviendo; cada azumbre de agua necesita una onza de jabon; cuando se laven estas telas no debe estar el agua hirviendo pero sí templada; deben de darse dos ó tres aguas de jabon, y en la última se mezclará un poco de aguardiente; despues se enjuagan las piezas en agua fría y se dejan secar.
  Para los bordados de oro y plata ó seda se toma . una libra de hiel de vaca, onza y media de miel é igual cantidad de jabon , tres onzas de polvo de lino de Florencia;se mezcla todo y se pone por diez ó doce días  al sol. Se frotan bien los bordados con esta composicion, lavándolos despues con agua de salvado cocido, y la última agua clara.
  Las indianas y pañuelosy telas de algodon de co-lor se lavan primero en agua clara; debe tenerse un poco de salvado cocido, y á él se  mezcla jabon, y con esto se layan y aclaran despues en dos aguas, pero en la última es conveniente echar unas gotas de vinagre.
  Las medias blancas de seda se lavan en agua clara, y despues de bien restregadas se meten en espuma de jabon caliente; restregándolas un poco, pónganse al sol al revés una media hora, y despues se aclaran.
Los tejidos de lana se lavan en agua cocida con. hiel, despues se aclaran y se ponen á secar bien estirados.
    Las telas de mahon se echan en un barreño de agua clara, y en ella se echa medio cuartilÍo de agua, á la que se habrá echado un puñado de sal; hay que dejarlo así veinte y cuatro horas; y despues se pone á secar sin torcer. Los encajes de hilo ó algodón se componen primero si tienen algo roto, y despues se lavan en espuma de jabon caliente, se aclaran bien y se pasa por un poco de agua, en la que habrá disuelto un poco de almidon, y despues bien estirados se ponen a secar.
  Las batistas ó muselinas que se quiere conserven el color de crudas se aclaran la última vez en su decocción, muy cargada de té ó de heno seco.
  Los velos de mantilla negros se lavan en agua caliente con hiel, y despues se aclaran en agua limpia sin retorcerlos.
  Modo de almidonar y planchar la ropa.El almidon de patatas es el más preferido, porque su trasparencia no se altera por las partículas de glúten que abundan en los otros, ni deja manchas en la ropa; para usarlo se deslie bien en agua, y forma una especie de gelatina, que despues se disuelve en agua caliente, se pasa por un tamiz muy fino y se debe usar recien hecho; para dar realce al almidonado se debe añadir una disolucion fuerte de alumbre en agua, pero éste ha de ser blanco y de lo más escogido, y no debe tener color verde azulado, pues en esto demuestra que tiene partículas de hierro. Lo esencial en el almidonado consiste en que la pieza se humedezca por igual; para esto se arrollan las piezas y se sacuden bien entre las manos para que la humedad se extienda y reparta. La ropa y tal como sábanas, manteles, toallas y otras piezas así, no debe plancharse, pero sí estirarse ó prensarse, poniéndola despues doblada como para guardarse y encima un peso gradual para que se siente.

Para planchar bien se necesita una mesa de tablón grueso, firme y de altura proporcionada para no tenerse que bajar mucho, operacion penosa y que fatiga en extremo; debe estar forrada de paño, ó en su defecto, cubierta con una manta; deben tenerse lo menos seis planchas, unas romas y otras de punta delgada para que entren fácilmente por los pliegues; las mejores planchas son las de un grueso regular, las de caja con lumbre son inútiles; tambien se necesita una hornilla de hierro que debe tener una chapa de hierro para que descansen las planchas. Esta hornilla debe ponerse siempre en paraje donde corra el aire, porque evita enferme la persona que plancha; debe tener la planchadora unas parrillas para poner las planchas, un cesto para tener la ropa húmeda y otra mesa para colocar su obra.
  La ropa debe estar húmeda con mucha igualdad , porque si no, su lustre es desigual; depende tambien la belleza del planchado del calor de la plancha, del tiempo que se emplea y de la fuerza con que se hace el planchado; por lo tanto, en esto es preciso que haya igualdad. Para que las planchas corran bien se las da un poco de cera que sea bien blanca y que debe limpiarse al instante ántes de pasarla por la ropa; si por descuido se da un pliegue mal a la ropa, se humedece ésta con una muñeca de trapo empapada en agua y se pasa de nuevo la plancha. Las piezas que no convenga darlas lustre se planchan poniendo un papel fino por encima; para alisar las costuras y evitar el que tomen más lustre deben plancharse con la plancha menos caliente. Cuando la plancha se aplica caliente y saca la ropa alguna mancha rojiza, hay recetas muy singulares, pero la mejor en este caso es humedecer el punto rojizo con una disolu-cion de clorato de potasa con agua pura y con una lejía alcalina suave, restregando repetidas veces; cuando no pueda conseguirse el objeto, y quiera ocultarse la mancha, deshágase en agua de goma yeso en polvo muy fino, y con un pincel limpio y suave mojado en esta mezcla se impregna en la mancha; déjese secar y con un cuchillo de marfil se alisa, se da despues con rapidez una pincelada de agua de goma muy ligera, y cuando esté casi seco se pasa la plancha caliente, poniendo por encima un papel ó tela fina