RECETA
BÁSICA

Yogur casero, receta sencilla y transformadora

El yogur natural hecho en casa no tiene nada que envidiar al mejor yogur comercial

Yogur casero, receta sencilla y transformadora


  • RINDE:
    12 BOTES DE 150 ML
  • PREPARACIÓN:

    5 MIN

  • TIEMPO TOTAL:

    8-12 HORAS

  • AZÚCARES AÑADIDOS:
  • DIFICULTAD:
    FÁCIL

MEZCLAR LECHE Y FERMENTOS + MANTENER CALOR A 45 GRADOS POR LO MENOS 8 HORAS

  • INGREDIENTES
    • 2 litros de leche fresca entera de vaca
    • 2 yogures naturales o fermentos termófilos
    • 2 cucharadas de leche en polvo –Opcional
    EN LA YOGURTERA
    1. Mezcla leche, yogur o fermentos y leche en polvo hasta que esté bien disuelto.
    2. Vierte la mezcla en los botes de la yogurtera.
    3. Programa entre 8-12 horas.
    EN EL HORNO –De preferencia por la noche
    1. Precalienta el horno a 50º
    2. Mezcla leche, yogur o fermentos y leche en polvo hasta que esté bien disuelto.
    3. Calienta hasta 45º para activar los fermentos. Es bueno tener un termómetro para saber la temperatura exacta.
    4. Vierte la mezcla en tarros o una jarra hermética grande
    5. Mete los botes al horno a 50º durante media hora, apaga y déjalo toda la noche con la bombilla encendida preferiblemente.

    CONSEJO: Si a la mañana siguiente observas que aún no está hecho el yogur, enciende el horno de nuevo a 50º por una hora y vuelve a apagar. Tarde o temprano terminará por fermentar. En verano, por las temperaturas altas, resulta más fácil.


comida saludable
COCINA Y FOTOS:

LA IMPORTANCIA DE FERMENTAR TUS PROPIOS YOGURES

En nuestro cuerpo podemos albergar alrededor de 2 kg de microorganismos. De los cuales en el pulmón podemos tener hasta más de 600 especies bacterianas distintas; en nuestra piel más 1000 y el tracto vaginal más de 200 .Donde más hay, sin duda, es dentro del tracto digestivo con más de 1000 especies bacterianas.  La alimentación es un componente fundamental.  Con una intervención nutricional adecuada podemos equilibrar el microbioma. Por esto existen  los alimentos probióticos y prebióticos que podemos encontrar en los alimentos fermentados.

«No todos los alimentos fermentados contienen organismos vivos» un ejemplo de ello es la cerveza y el vino que se obtienen por un método de fermentación por medio de levaduras. El resultado final es una bebida con propiedades organolépticas pero sin ningún organismo vivo que alimente nuestra microbiota. Los microorganismos que pueden alimentar todo nuestro ecosistema intestinal, influyen positivamente en la salud humana. El yogur, el kéfir, la kombucha y chucrut son alimentos naturales que tienen efectos positivos en nuestra salud, siempre y cuando, todo nuestro balance esté en perfecta armonía y se consuman habitualmente. No esperemos efectos beneficios por tomas esporádicas. O acto seguido, consumamos productos que destruyan lo que acabamos de consumir, como un exceso de azúcares. Así que es mala idea tomar un yogur con azúcar.

El yogur natural es uno de los alimentos más conocidos con microorganismos vivos, está a nuestra disposición –y a buen precio– en todos los supermercados. Entonces, ¿por qué hacer nuestro propio yogur? 

  1. Controlamos la calidad de la elaboración, es mucho mejor –y más barato– comprar nuestra propia leche fresca y aunque añadamos leche en polvo para enriquecerlo, el resultado será mejor que cualquier otro de grandes superficies.
  2. Somos útiles en la cocina al saber transformar un alimento en otro, y además podemos hacer otras preparaciones interesantes como el yogur Matcha o el yogur seco (con el sobrante del suero puedes hacer pan de espelta integral, por ejemplo).
  3. Enriquecemos nuestros platos y nuestra dieta. Si conoces el método de fermentación se te abre un mundo de posibilidades, fermentar otras leches como la de cabra, bebida de soja, y si eres experto, incluso podrás fermentar el coco.

El yogur en sí, procede de una fermentación de la leche por medio de fermentos lácticos termófilos y solo se necesita tiempo –y temperatura– necesarios para que actúen. Puedes conseguirlo por medio de un yogur (125 ml por cada litro) o los fermentos mismos que puedes conseguir en tiendas especializadas. Si usas leche fresca el resultado es espectacular, puede ser leche de cabra y yogur de vaca para hacer el sabor más suave, por ejemplo. También podrás añadir leche en polvo para conseguir más densidad y una textura más cremosa. Si haces mucha cantidad, siempre podrás colarlo y te fascinará el resultado: un queso cremoso también llamado yogur seco. PAOLA.

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